El crecimiento del nearshoring en México está generando una demanda sin precedentes de proyectos alrededor de parques industriales. La oportunidad no solo está en construir naves, sino en desarrollar ecosistemas completos con vivienda, servicios y conectividad. Para Paola Govea, de GAYA, la planeación estratégica será determinante para capitalizar esta expansión y posicionar al país como un destino competitivo para la inversión.
El auge del nearshoring está transformando el mapa industrial de México. Más de 500 empresas han llegado al país impulsadas por este fenómeno, generando inversiones superiores a los 5 mil millones de dólares y detonando una expansión acelerada de parques industriales en distintas regiones.
Sin embargo, este crecimiento ha dejado al descubierto un reto estructural: la falta de planeación integral. Si bien se construyeron naves y espacios logísticos, muchos desarrollos omitieron elementos esenciales del ecosistema que los rodea, como vivienda, servicios y conectividad, generando desequilibrios que hoy representan tanto un problema como una oportunidad.
El gran nicho: desarrollo de ecosistemas alrededor de parques
De acuerdo con Paola Govea, directora de estrategia comercial y marketing de GAYA, el mayor potencial no está dentro de los parques industriales, sino en lo que ocurre a su alrededor. La demanda de vivienda en estos polos ha crecido hasta 16% en promedio —e incluso 50% en algunos mercados—, mientras que la oferta apenas cubre el 8%.
En entrevista con En Concreto Contigo señaló que este déficit abre un abanico de oportunidades para desarrolladores e inversionistas. No se trata únicamente de construir casas, sino de crear comunidades completas que integren hoteles de negocio, comercios, servicios hospitalarios, oficinas y espacios de convivencia.
El enfoque, advirtió, debe evolucionar de una reacción tardía a una planeación anticipada. “Hoy empezamos a ser más proactivos”, señala, al destacar que los nuevos proyectos ya consideran estudios de mercado, análisis territorial y modelos de desarrollo más integrales.
Proyectos clave para detonar valor
Explicó que entre los proyectos que deben impulsarse destacan la vivienda cercana a los centros de trabajo, infraestructura de movilidad, transporte eficiente y servicios básicos de calidad. La conectividad se vuelve crítica para evitar los problemas que ya enfrentan algunas ciudades, donde los trabajadores recorren largas distancias para llegar a su empleo.
Asimismo, señaló, se requiere infraestructura social que históricamente ha sido relegada, como hospitales, centros educativos y servicios urbanos. Estos elementos no solo mejoran la calidad de vida, sino que inciden directamente en la productividad laboral y en la estabilidad de las operaciones industriales.
Y agregó que otro frente relevante es la reconversión de desarrollos existentes, incluyendo vivienda abandonada, que puede reintegrarse al ecosistema mediante inversión en infraestructura y servicios.
Planeación e inteligencia de mercado: la base de la rentabilidad
Para Govea, el éxito de estos proyectos depende de una premisa fundamental: entender la demanda real antes de construir. La planeación debe partir de estudios de mercado rigurosos que permitan identificar qué tipo de servicios o desarrollos son viables en cada zona.
Esto implica trabajar con equipos multidisciplinarios, aplicar metodologías de análisis y asegurar que cada inversión responda a necesidades concretas. “No se trata de construir por construir, sino de desarrollar proyectos que tengan sentido económico y social”, subrayó.
Una planeación adecuada también reduce riesgos, mejora la absorción del mercado y eleva el valor de los activos, haciendo más atractivos los proyectos para inversionistas nacionales e internacionales.
Sustentabilidad y gobernanza, factores decisivos
La directiva precisó que en el nuevo entorno, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) dejaron de ser opcionales. Hoy son un requisito para atraer capital y asegurar la viabilidad de los proyectos. Desde el diseño hasta la construcción, los desarrollos deben cumplir estándares que garanticen eficiencia, transparencia y responsabilidad social.
Abundó que esto incluye el uso de materiales sostenibles, manejo adecuado de residuos, impacto positivo en las comunidades y procesos claros de gestión. Para los inversionistas, estos factores inciden directamente en la percepción de riesgo y en la decisión de invertir.
México ante una oportunidad estratégica
Govea resaltó que de cara a la revisión del TMEC y al reacomodo de las cadenas globales, México tiene una oportunidad única para consolidarse como destino de inversión. Pero el reto es claro: no basta con atraer empresas, es necesario ofrecer condiciones integrales que aseguren su permanencia.
“Los proyectos alrededor de parques industriales serán determinantes en este proceso. Bien planificados, pueden detonar desarrollo económico, elevar la competitividad del país y generar valor sostenido en el tiempo”.
La conclusión es contundente: el futuro del nearshoring en México no se juega solo en las naves industriales, sino en la capacidad de construir ciudades alrededor de ellas.
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